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La Vida de Pi, una historia sobre lo que tu quieras…


“Take the journey of your life time”
“La vida es un acto de dejar ir, de renuncia,
pero lo que más duele es no tomar un momento para decir adiós.”
La vida de Pi 
 Se acercan los Oscar y parece que la crítica apunta varias razones para que La Vida de Pi sea película triunfadora. Aunque la crítica señala algunos defectos técnicos, elogia el trabajo de Ang Lee en su adaptación del libro de Yann Martel.
A mi personalmente, la película me ha enamorado. Sencillamente porque siento que genera lo que promulga como cuestión primordial. Es decir, presenta un final controvertido -¿qué historia es la verdadera?, en relación a una cuestión controvertida -¿qué religión es la verdadera?, para que, con ese final, cada uno, desde su perspectiva particular, vea, crea y opine a su manera.
Algunos la ven como una película que alaba la religión puesto que Dios siempre está presente y es protagonista de la salvación de Pi. Otros dicen que no, que simplemente es la historia de superación, madurez y supervivencia de un muchacho mientras el final muestra cómo, lo mires como lo mires, preferimos creer en una fantasía o un cuento chino.
Así, tal y como dice Pi, al final de la película: “la historia es tuya, tu eliges el final”. Y a partir de aquí comienza el debate, en el salón de casa o en el bar de la esquina, donde cada uno expone su propuesta. ¿Y no es eso lo apasionante del cine? Para mi sí, un buen debate sobre una pelí, rodeada de amigos y con una taza caliente de café.
Y ahora, tomad asiento, preparad la taza de café o de té y os contaré que me ha transmitido Piscine Molitor Patelha través de su aventura en el mar.
La película comienza en la India, donde Pi pasa su infancia. Para mi, esta es una parte de la película que muestra el potencial que puede suponer una educación distinta a lo socialmente impuesto. Ambos padres, no muy creyentes, son reflejo de la nueva India donde una idea de karma subyugador y una sociedad de castas extremadamente rígida han marcado tantas y tantas generaciones.
Y esta superación de los padres hace que, en definitiva, Pipueda seguir su deriva personal a nivel espiritual. Potencia su inquietud y me muestra los beneficios de superar los paradigmas de pensamiento establecidos, a la vez que sutilmente me lleva a evidenciar que cada religión cuenta la misma historia de manera diferente…así que ¿porqué pegarse por cual es la mejor?
En este discurrir de la película se descubren unos padres fieles al arquetipo de las energías masculina y femenina,complementarios, como encarnaciones del oriente y el occidente. La visión de la vida de un padre, racional, científico, aleccionador, frente a la visión de la vida de una madre, mágica, desde el interior, más emocional.
Y así, mientras Pi busca entre distintas religiones su verdad, el padre le enfrenta a elegir un camino concreto en base al pensamiento mientras que  la madre le anima en su búsqueda desde el corazón.
Ya desde el principio de la película se ve cómo el ingrediente natural de Pi es la esperanza, la fe en la superación de los contratiempos, la confianza en sí mismo. Pi ya demostró que no estaba dispuesto a rendirse tan fácil desde el colegio. Rechazó la opción de acomplejarse por un mote y se creció como ser ante la adversidad. Tanto la esencia personal, la huella dactilar de cada uno, junto al trabajo de superación y aprendizaje posteriores, son vitales para alcanzar el éxito personal.
En la historia del naufragio, yo veo una historia de superación donde Pi se enfrenta a sí mismo, se atreve a entrar en la madriguera e iniciar su viaje hacia el interior. En ese viaje, provocado por el accidente y la pérdida de su familia, se enfrenta a sus miedos reflejados en el tigre y se enfrenta a los avatares de la vida: el barco, el mar, las tormentas…
Esta segunda parte es, para mi, una parte de la película de imágenes muy bellas y momentos de gran intensidadcon muchas joyas sobre las que reflexionar:
Me encantó cuando se afanaba en poner a salvo la comida, el agua y la ballena se lo desbarata  ¿cuántas veces no habremos empleado un montón de energía en planificar, en colocar, en prever .. y de repente ¡zas!, la vida te pone patas arriba cualquier intento de seguridad….
Me llegó al corazón el momento en que, agotado, el tigre y él miran al fondo del mar. Pi le pregunta al Tigre: ¿qué ves, dime qué ves? Cuántas veces me he tenido que enfrentar a mis miedos para que me llevarán hasta lo más profundo de mi, para que me revelaran qué había en el fondo del mar, de mis emociones y poder regresar a la superficie. Igual que Perséfone tuvo que llegar al infierno de Hades en el Olimpo antes de regresar, así Pi, llega hasta lo más profundo de su dolor para, a partir de ahí, empezar a resurgir…
Delicado también para mi, el momento de la despedida del Tigre. Ese momento en que se da cuenta de la importancia del duelo en la vida. Mientras el miedo está presente, mientras la necesidad de supervivencia está a flor de piel y te deja casi en carne viva de tanta herida, no hay tiempo más que para seguir adelante. Pero cuando ese momento se supera, cuando se sobrevive, se echa la vista atrás y se desea haber podido procesar el duelo, la despedida, de otra manera más serena, más tranquila, más en armonía…
Magistral las veces que Pi va al bote y regresa al flotador. Primero se aleja porque el padre le enseñó que el Tigre era peligroso, para ponerse a salvo. Se toma su tiempo, reflexiona. Cuando siente que está listo aborda el barco con una estrategia en mente. No funciona. Se aleja de nuevo. Recuperar tiempo y espacio. Vuelve. Y así, hasta que al final logra su objetivo. Y todo ello para seguir vivo. Somos muy torpes en el manejo de las energías, los espacios y los tiempos. Bien queremos algo y vamos a por ello, a saco, sin pensar, sin meditar. O bien, deseamos algo pero los miedos nos bloquean, perdemos creatividad, no nos movemos del sitio y así, lentamente morimos. No nos damos tiempo y lugar, desconocemos nuestro ritmo. Nos nos respetamos y mucho menos a los demás.
No dudéis ni por un momento que si son estos los pasajes que resalto es simplemente porque son aquellos con los que más me identifico, aquellos que me han traído a la memoria algún recuerdo de mi historia personal. Algún momento donde he buscado la seguridad queriendo controlar, en vez de fluir. Algún momento donde mis miedos me han llevado al fondo del mar. Algún momento en que no me he podido despedir de algo o de alguien con suficiente tiempo o serenidad. Algún momento en que no me he tomado mi tiempo y mi espacio ni antes ni después de actuar…
Pero aún queda película por delante. Aún queda ese momento en que no queremos oír otra versión de la historia. ¿Sentiste como te resistías a escuchar? Para mi la película es la muestra de que Dios es mucho más que ninguna religión. Las religiones son sólo distintas versiones de la misma historia. Detrás de cada trama está Dios, es decir, las estrellas, la luna, el mar, nuestra humanidad, nuestra propia animalidad, la aventura, la pérdida, la renuncia,la familia, la pareja…
Yo entiendo el viaje de la vida como un viaje a mi interior. No importa la escena ni los personajes, sólo importo yo. Si en cada oportunidad de la vida decido aprender enfrentando mis miedos como Pi se enfrentó al Tigre, avanzaré y maduraré. Y si en cada golpe de mar, me entrego, renuncio y estoy dispuesta a morir, entonces renaceré. Sólo a través de la entrega me encontraré. Y será entonces, sólo entonces que el Universo entero me acompañará. Puede que en forma de Isla flotante, de lluvia del cielo o de pájaros voladores. Lo que saciará mi sed será aquello que yo me encuentre en mi búsqueda interior.
Gracias a Martel por escribir un libro. Gracias a Ang Lee por hacer una película. Gracias a Pi por recordarme tantas cosas que olvido a menudo: que sólo yo soy protagonista de mi historia, sólo yo soy capitán de mi barco, solo yo soy dueña de mi destino. Y que cuando combino la confianza en mí misma en forma de entrega, fe y renuncia y que cuando me enfrento a mis miedos y los domo…la magia sale, el milagro ocurre y la idea que sea que queramos tener de Dios se manifiesta.
Y gracias por devolverme la capacidad de soñar con la utopía de una unión de las religiones, donde, todas, pongan en común sus aportaciones a lo largo de la historia, se deshagan de los mitos prefabricados a golpe de necesidad, renuncien a su poder económico, político y social y renazcan a la verdad, tal y como hizo Pi, para llegar a un lugar más elevado, más maduro y desde luego más acorde a las necesidades actuales.
En sus manos está su final de la historia que no es más que el potencial de poder ser guía espiritual de todos los seres que lo deseen y tal y cómo lo deseen.
Ojalá, quizás algún día…
AUTORA: Itziar Azkona,
Terapeúta y Coach de PNL y New Code entrenada por John Grinder.
Web: http://www.coachingemodus.com/
http://www.elblogalternativo.com

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